Según una investigación publicada en la revista Nature, se han identificado hasta 97 genes relacionados con la obesidad que producen cambios en la regulación del apetito y la saciedad.

Más de una quinta parte de las diferencias de peso entre las personas puede ser explicada por “genes de la obesidad” comunes, según un estudio que confirma que algunas personas tienen genéticamente mayores posibilidades de tener sobrepeso.

El estudio, que incluyó a más de 300.000 personas, destaca 97 variantes genéticas que tienen una influencia particularmente fuerte en el peso, muchas de los cuales parecen influir en cambiar la forma en la que se regula el apetito en el cerebro.

De este modo se explica por qué para algunas personas, comer con moderación es realmente más difícil, de la misma manera que algunas personas les resulta más difícil dejar de fumar o beber. Básicamente porque “Algunas personas son potencialmente más adictas a la comida”

Los resultados también revelan la existencia de variantes genéticas que aumentan las probabilidades de ser obesos de una persona, pero a la vez protegen contra la diabetes y la enfermedad cardíaca, añadiendo credibilidad a la idea de que algunas personas excepcionalmente- a pesar de no ser lo frecuente ni habitual pueden tener sobrepeso y saludable.

Todo apunta a que las futuras investigaciones sobre el tratamiento de la obesidad se están llevando a cabo desde el punto de vista de la investigación genética.

La investigación, publicada en la revista Nature, analizó los genomas de 339 224 personas e identificó los genes que tenían un efecto sobre el índice de masa corporal (IMC).

El análisis refuerza la idea de que el peso está influenciada por un gran número de genes y cada uno de ellos hace su pequeña contribución. No obstante los 97 genes variantes que han demostrado (en su conjunto) tener efectos en la predisposición a la obesidad explican aproximadamente el 3% de la variación en el índice de masa corporal en la población.

El 18% restante de la variación en el peso que tiene en cuenta el estudio de está vinculada a genes raros o que tienen un impacto apenas perceptible.

Acumulativamente, sin embargo, el impacto de genes es sustancial. Una persona con 104 variantes genéticas de “alto riesgo” es en promedio 11 kg más pesada que alguien con sólo 78 variantes asociadas con el aumento de peso, por ejemplo.

Los próximos retos en el futuro para la prevención de la obesidad pasarán seguramente por el desarrollo de nuevas soluciones destinadas a ralentizar el metabolismo o suprimir el apetito y en última instancia, mejorar los tratamientos existentes para cuando la prevención ha fallado.

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